historiaDesde 6 años
Come, abrigo mío
Nasrudín fue a una boda con su ropa vieja y nadie le hizo caso. Volvió a su casa, se puso su mejor abrigo de piel y regresó. Esta vez el anfitrión lo recibió con honores, lo sentó a la cabecera y le dijo: «Coma usted, señor». Nasrudín tomó la manga de su abrigo, la acercó a la comida y dijo: «Come, abrigo mío». El anfitrión, asombrado, le preguntó qué hacía.
¿Te hizo reír?
Fuente: gutenberg.org