Historias graciosas de nasreddín

Nasreddín, Pedro Urdemales, anécdotas reales y cuentos populares con final inesperado.

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El lado derecho

Un huésped dormía en casa de Nasrudín cuando se apagó la vela. «Mulá, tienes una vela a tu derecha; pásamela y la encendemos».

Audio · 14 s

Ojalá encuentre algo

Una noche la esposa de Nasrudín le susurró: «¡Mulá, hay un ladrón en la casa!».

Audio · 10 s

Come, abrigo mío

Nasrudín fue a una boda con su ropa vieja y nadie le hizo caso. Volvió a su casa, se puso su mejor abrigo de piel y regresó. Esta vez el anfitrión lo recibió con honores, lo sentó a la cabecera y le dijo: «Coma usted, señor». Nasrudín tomó la manga de su abrigo, la acercó a la comida y dijo: «Come, abrigo mío». El anfitrión, asombrado, le preguntó qué hacía.

Audio · 31 s

Ver en la oscuridad

En la casa de té, Nasrudín presumía: «Yo puedo ver en la oscuridad». Alguien le preguntó: «Si es así, ¿por qué algunas noches te vemos caminando por las calles con una lámpara?».

Audio · 16 s

El anillo perdido

Nasrudín perdió su anillo en la sala de su casa. Lo buscó un rato, no lo encontró y salió a buscarlo al patio. Su esposa le preguntó: «Si perdiste el anillo en la sala, ¿por qué lo buscas en el patio?». Nasrudín se acarició la barba y contestó:

Audio · 23 s

Nasrudín y Tamerlán

Tamerlán invitó a comer a Nasrudín. El emperador tenía el pie apoyado en un cojín y, al ver que Nasrudín también estiraba la pierna sobre una esquina del cojín, quiso humillarlo: «Dime, cuando vas montado en tu burro, ¿qué diferencia hay entre tú y él?».

Audio · 22 s

El cuervo y el jabón

Nasrudín y su esposa estaban lavando ropa junto a un estanque cuando un cuervo bajó, agarró el jabón y se fue volando. «¡Mulá, el cuervo se llevó el jabón!», gritó ella.

Audio · 17 s

La escalera en venta

Nasrudín apoyó una escalera en el muro de un huerto, trepó y saltó adentro llevándose la escalera. El hortelano lo vio: «¿Quién eres y qué haces aquí?». «Vine a vender esta escalera». «¿Y este es lugar para vender una escalera?».

Audio · 20 s

La piedra del patio

Un día se discutía delante de Nasrudín sobre lo débil que se vuelve uno con la vejez. Él no estuvo de acuerdo:

Audio · 18 s

Nadie le ofrece un burro

Nasrudín perdió a su único burro y andaba muy triste. Un vecino le dijo: «Hermano, te veo más triste que cuando murió tu esposa». Nasrudín le explicó:

Audio · 23 s

Las dos hijas

Las dos hijas de Nasrudín fueron a visitarlo. Una estaba casada con un agricultor y le dijo: «Mi marido sembró mucho trigo; si llueve bastante, me comprará un vestido nuevo». La otra estaba casada con un fabricante de tejas: «Mi marido hizo muchísimas tejas; si no cae ni una gota, me comprará un vestido nuevo». Nasrudín suspiró:

Audio · 29 s

El signo del chivo

Le preguntaron a Nasrudín cuál era su signo del zodiaco. «El chivo», respondió. «Mulá, ese signo no existe». «Cuando nací, mi madre consultó mi horóscopo y le dijeron que yo era del signo del cabrito». «Pero un cabrito no es lo mismo que un chivo».

Audio · 26 s

El centro de la Tierra

Llegaron a la corte unos sabios extranjeros con preguntas que nadie sabía responder, y llamaron a Nasrudín. El primero preguntó: «¿Dónde está el centro de la Tierra?». Nasrudín señaló con el bastón la pata de su burro: «Justo ahí. Si no me crees, mídelo». El segundo preguntó: «¿Cuántas estrellas hay en el cielo?». «Tantas como pelos tiene mi burro. Si dudas, cuéntalos». El tercero preguntó: «¿Cuántos pelos tiene mi barba?».

Audio · 37 s

Las nueve monedas del sueño

Una noche Nasrudín soñó que alguien le daba nueve monedas. En el sueño regateó: «Vamos, que sean diez». Y luego: «Mejor once». En plena discusión se despertó y vio que su mano estaba vacía. Entonces cerró los ojos de nuevo, extendió la mano y dijo:

Audio · 19 s

La ropa robada

Una noche Nasrudín lavó su ropa y la dejó secando en el jardín. A la mañana siguiente la ropa había desaparecido, y él se arrodilló a darle gracias a Dios con gran emoción. Su mujer, sorprendida, le reprochó: «¿Te roban la ropa y das las gracias?».

Audio · 21 s

El pescador

Nasrudín salió a pescar con unos hombres. Ellos echaron la red al mar... y Nasrudín se tiró dentro de la red. «Mulá, ¿qué haces?».

Audio · 11 s

¿Ya estoy lo bastante lejos?

Una noche la esposa de Nasrudín le dijo: «Hazte un poco más allá». Nasrudín se levantó, tomó sus zapatos y se puso a caminar. Caminó durante dos días seguidos. Al final se encontró con un hombre y le pidió:

Audio · 20 s

La sopa de la sopa de la liebre

Un campesino le regaló una liebre a Nasrudín, que lo invitó a comer un buen caldo. A la semana volvió el hombre: «Soy el que te trajo la liebre», y Nasrudín lo volvió a convidar. Días después llegaron otros: «Somos los vecinos del que te trajo la liebre». Más tarde apareció un grupo todavía más grande: «Somos los vecinos de los vecinos del que te trajo la liebre». Nasrudín les dio la bienvenida y les sirvió una jarra de agua clara. «¿Y esto qué es?».

Audio · 32 s

El viento del huerto

Nasrudín entró en un huerto ajeno, arrancó zanahorias y nabos y los fue metiendo en un saco. De pronto llegó el hortelano: «¿Qué haces aquí?». «Un viento muy fuerte me trajo volando». «¿Y quién arrancó las verduras?». «El viento me zarandeaba y yo me agarraba a lo que podía; por eso se me quedaron en las manos». «¿Y quién las metió en el saco?».

Audio · 24 s

La palabra de un burro

Un vecino le pidió prestado su burro a Nasrudín. «Lo siento, ya lo presté», respondió él. Justo en ese momento se oyó rebuznar al burro dentro del establo. «¡Pero, Mulá, si lo estoy oyendo ahí adentro!». Nasrudín le cerró la puerta en la cara y dijo con dignidad:

Audio · 24 s

El buey veloz

El gobernador invitó a Nasrudín a un torneo a caballo. Nasrudín llegó montado en un viejo buey y todos se echaron a reír. «Mulá, ¿por qué vienes en ese buey, si no puede correr?».

Audio · 18 s

La mudanza

Una noche un ladrón entró en casa de Nasrudín, cargó con todo lo que había y se fue. Nasrudín lo siguió en silencio hasta la casa del ladrón y, cuando este iba a cerrar la puerta, se metió detrás de él. «¿Qué quieres, Mulá?», preguntó el ladrón.

Audio · 20 s

La olla que dio a luz

Nasrudín pidió prestado un caldero a su vecino y se lo devolvió con una ollita adentro. «¿Y esto?». «El caldero tuvo un hijo», dijo Nasrudín, y el vecino, encantado, se quedó con la ollita. Tiempo después, Nasrudín volvió a pedir el caldero y no lo devolvió. El vecino fue a reclamarlo. «Lo siento mucho», dijo Nasrudín, «el caldero se murió». «¿Cómo va a morirse un caldero?».

Audio · 30 s

Migas contra los tigres

Un vecino encontró a Nasrudín esparciendo migas por toda su casa. «¿Por qué haces eso?». «Para mantener alejados a los tigres». «Pero si por aquí no hay tigres», dijo el vecino.

Audio · 14 s