Nasrudín y Tamerlán
Tamerlán invitó a comer a Nasrudín. El emperador tenía el pie apoyado en un cojín y, al ver que Nasrudín también estiraba la pierna sobre una esquina del cojín, quiso humillarlo: «Dime, cuando vas montado en tu burro, ¿qué diferencia hay entre tú y él?».
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