Chistes largos
Cortos, largos, malos, buenísimos, de Jaimito y de animales. Para cualquier edad y ocasión.
Audi 4 y van cinco
Un policía de carreteras para un auto y pide los documentos. —Tengo que multarlos. —¿Por qué? —Aquí dice Audi-4 y van cinco. —¡Eso no puede ser! Llame a su sargento, por favor.
El aprendiz de golfista
Un tipo se gana la lotería, se compra un campo de golf y contrata a un profesor: —Mire, ¿ve este palito? ¿Ve esta bolita? ¿Ve esa banderita allá, casi en el horizonte? Tiene que golpear la bola y acercarla lo más posible al hoyo que está al pie de la bandera. El tipo le da un golpe y la bola queda justo en el borde del hoyo. —¡Qué suerte! ¡Un poco más y la mete!
Padre e hijo
Dos amigos muy borrachos salen de un bar a punto de cerrar. —Oye, ¿por qué no vamos a mi casa a seguir la fiesta? —No, mejor a la mía, que está cerquita. Llegan a la esquina y se detienen: —Ya llegamos, esta es mi casa. —No puede ser, también es la mía. —Toquemos el timbre y así sabremos de quién es.
La granja de cerdos
Un granjero cría cerdos. Un día llega un señor de traje: —Buenos días, ¿qué les da de comer a los cerdos? —Lo que encuentran en el suelo: cáscaras, sobras... —¡Multa de 3000! Soy inspector de Sanidad y no quiero verlo darles porquerías a los cerdos. A las dos semanas llega otro: —¿Qué les da de comer a los cerdos? —Salmón ahumado, lomo fino... —¡Multa de 6000! Soy de una ONG y, mientras hay niños que pasan hambre, ¡usted les da manjares a los cerdos! Al día siguiente pasa otro señor: —Hola, granjero, ¿qué les da de comer a los cerdos?
La música amansa a las fieras
A un guitarrista famoso lo invitan a dar un concierto en África. El avión se estrella en la selva y solo sobreviven él y su guitarra. Al rato se acercan varios leones con cara de hambre. Recuerda que la música calma a las fieras y se pone a tocar. Los leones se tranquilizan y se acuestan a su alrededor... hasta que, de entre los árboles, sale otro león furioso y se lo come. Uno de los primeros leones le dice a otro:
La fiesta del león
El león de la selva anuncia un día: —¡Voy a hacer una fiesta! Todos los animales gritan «¡Olé!» y la rana canta: «¡Qué bien me lo voy a pasar!». —Vamos a tener caramelos y bebidas. Todos «¡Olé!» y la rana: «¡Qué bien me lo voy a pasar!». El rey, harto de la rana, dice: —Van a estar todos los animales... menos uno que es verde y tiene ojos saltones.
El abogado del primer día
Un abogado empieza en su nuevo despacho. La secretaria le avisa que tiene una visita. Él la hace pasar, levanta el teléfono y dice muy serio: —...Y dígale al señor Gómez que no aceptaremos menos de tres millones, y que no se moleste en llamar si no está de acuerdo. ¿Está claro? —y cuelga—. Buenos días, ¿en qué puedo ayudarlo?
El problema de memoria
Dos abuelitos van al médico porque cada vez son más olvidadizos. El doctor les recomienda anotarlo todo. Esa noche, el abuelo se levanta del sofá: —Voy a la cocina. —Pues ya que vas, ¿me traes una bola de helado? ¡Pero anótalo! —Mujer, para eso no hace falta anotar nada... —¡Y échale unas fresas por encima! ¡Anótalo! —¡Que no lo anoto, mujer! —¡...Y nueces! ¡Anótalo, que te conozco! El abuelo se va refunfuñando y vuelve al rato con dos huevos fritos en un plato. La abuela lo mira y grita:
La herencia del lechero
Un lechero se está muriendo en el hospital y, rodeado de su familia y de la enfermera, reparte su herencia: —A ti, Pedro, te dejo las casas del norte. A ti, hijita, todos los departamentos de la zona sur. A ti, Carlitos, las oficinas del centro. Y a ti, mi querida esposa, el edificio del barrio Las Cumbres. La enfermera, impresionada, le dice a la esposa: —Señora, su esposo es muy rico, les deja muchas propiedades.
El premio al mejor conductor
La policía detiene a un hombre en la carretera: —Buenos días, señor. Lo hemos vigilado desde el último pueblo: respeta todas las normas y se detiene en todos los semáforos. Le vamos a dar el premio al mejor conductor. —No, pero si yo no tengo licencia de conducir —dice el conductor. —No le haga caso, que está bebido —dice su mujer.
La profesión más antigua
Un médico, un ingeniero y un informático discuten cuál de sus profesiones es la más antigua. —La Biblia dice que Dios creó a Eva de una costilla de Adán, y eso requiere cirugía. La medicina es la más antigua —dice el médico. —Sí, pero antes de eso Dios separó el orden del caos, y eso fue obra de ingeniería —replica el ingeniero. El informático se echa para atrás en la silla y dice sonriendo:
El usuario y el informático
Un hombre vuela en un globo aerostático y se da cuenta de que está perdido. Ve a un tipo caminando por el campo, desciende un poco y grita: —Perdone, ¿me puede decir dónde estoy? —Usted está en un globo aerostático, suspendido a unos 10 metros del suelo. —Usted es informático, ¿verdad? —Así es. ¿Cómo se ha dado cuenta? —Todo lo que me ha dicho es técnicamente correcto, pero no le sirve a nadie. —Y usted debe de ser un usuario de computadora. —Exacto, ¿cómo lo ha sabido?
El perro golfista
Un hombre va a jugar golf con su perro y le insisten en que no se permiten perros, pero él asegura que está muy bien entrenado. Su primer tiro es genial y el perro se pone a aplaudir. —¡Lo veo y no lo creo! —Ya te dije que está muy bien entrenado. —¿Y si el tiro te sale mal? —Da volteretas. —¿Y si sale muy, muy mal? —Da muchas volteretas. —¿De verdad tu perro distingue un buen tiro de uno malo?
Vengan rápido
—Aló, ¿es la policía? —Sí, ¿qué necesita? —¡Por favor, vengan rápido, me quieren matar! —¿Quién lo quiere matar? —¡Un gato! ¡Vengan rápido! —¡Pero cómo lo va a matar un gato! —¡Es en serio, me va a matar! —Está bien, enviaremos una patrulla. ¿Con quién hablo?
El cochinito y la gallina
Un cochinito está comiendo muy a gusto cuando llega una gallina y le dice: —¡Te van a matar! El cochinito sigue comiendo. La gallina insiste: —¡Te van a matar! Al rato, el cochinito, enojado, le pregunta: —Bueno, ¿y por qué dices que me van a matar?
El loro y el ladrón
Un ladrón entra a medianoche en una casa. En la oscuridad oye una voz: —¡Jesús te está mirando! Se asusta, se detiene, pero como no pasa nada, continúa. Otra vez: —¡Jesús te está mirando! Prende la luz y ve que la voz viene de un loro en una jaula. —¡Ah, qué susto me diste! ¿Cómo te llamas, lorito? —Me llamo Pedro. —Pedro es un nombre raro para un loro.
El sospechoso
Un comisario está harto de los robos diarios en una panadería vecina. Reúne a sus policías y les dice: «Quiero un sospechoso hoy mismo». En la misma puerta encuentran a un borracho. —¡Este mismo, para adentro! Le meten la cabeza en una tina con agua. —¡¿Dónde está la plata?! —¿La plata? Otra vez la cabeza al agua. —¡¿Dónde está el dinero?! —¿Qué dinero? A la tercera, el borracho hace señas para que lo saquen y dice:
El camionero en el dentista
Un camionero llega al dentista muerto de miedo: —Me duele la muela. —A ver, abra la boca. —No, que tengo mucho miedo... —Mire, le doy esta botella de whisky, usted se echa unos tragos y verá cómo se le pasa el miedo. Al rato, el camionero ya dejó la botella vacía. —¿Y? ¿Se siente más valiente ahora?
Los tres cafés
Un borracho entra a un bar: —Quiero tres cafés: uno para mí, otro para ti y otro para tu madre. —¡No te metas con mi madre! ¡Fuera de mi bar! Al día siguiente vuelve: —Quiero tres cafés: uno para mí, otro para ti y otro para tu madre. El mesero, furioso, lo saca a empujones. Al tercer día vuelve otra vez:
Jaimito y las monedas
Los vecinos de Jaimito siempre se reían de él con un juego: le ofrecían elegir entre una moneda de 50 centavos y otra de un peso, y Jaimito siempre elegía la de menor valor porque era dorada. Su mamá, un poco harta, le dijo un día: —Jaimito, ¿por qué no te quedas con la de un peso? Vale más que la otra.
El control de alcoholemia
Un policía detiene a un conductor y le pide que sople en el alcoholímetro. —No puedo, oficial: soy asmático y me puede dar un ataque. —Bueno, deme una muestra de orina. —No puedo: soy diabético y se me puede bajar el azúcar. —Entonces le tomaré una muestra de sangre. —No puedo: soy hemofílico. —¡Entonces camine derecho sobre esta línea blanca! —No puedo hacerlo, oficial. —¿Y ahora por qué no?
El lorito de la vecina
Un señor llega a su casa a las cuatro de la mañana y ve que su perro tiene en la boca un lorito muerto. —¡Dios mío, es el lorito de la vecina! Le da pena, lo limpia, lo pone en la jaula de la vecina y se va a dormir. Al día siguiente encuentra a su esposa llorando: —Amor, ¿por qué lloras? —Es que la vecina se llevó un susto tremendo. —¿Y eso? Si ayer la vi muy bien.
El novio detenido
En un pueblo pequeño, un policía de tránsito detiene a un joven que iba a gran velocidad. —Señor agente, déjeme que le explique. —¡Silencio! Lo retendré hasta que regrese mi jefe. —Pero escúcheme, tengo prisa. —¡Cállese! ¡Ahora mismo, a la cárcel! Varias horas después, el guardia va a ver al detenido: —Tiene usted suerte: el jefe está en la boda de su hija; cuando vuelva estará de buen humor y seguro que lo perdona.
Avería en el coche
Van tres amigos en un coche —un físico, un matemático y un informático— y se les para el coche. Dice el físico: —El problema viene dado por el momento de inercia de los cilindros, que es menor que la resultante de la fuerza de empuje. —¡Que no! —dice el matemático—. El problema viene dado por la matriz de rotación de las ruedas.